El sector de la construcción en Colombia enfrenta un 2025 lleno de desafíos y oportunidades, marcado por fluctuaciones económicas, ajustes en políticas públicas y tendencias globales que impactan directamente en su desarrollo. La Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) ha señalado que, aunque el cierre de 2024 mostró signos positivos con un crecimiento acumulado del 1,7% en la comercialización de viviendas hasta noviembre, existen factores que podrían influir en la dinámica del sector durante el nuevo año.
Impacto de las tasas de interés y políticas gubernamentales
El comportamiento de las tasas de interés será crucial en 2025. La reducción de estas tasas a finales de 2024 incentivó las ventas de viviendas, y se espera que esta tendencia continúe en el primer semestre de 2025, movilizando un stock significativo de unidades disponibles. Sin embargo, persisten preocupaciones sobre las restricciones a la oferta, como las salvaguardias impuestas a varios insumos clave y los costos de financiación que, aunque en descenso, aún se mantienen elevados.
La suspensión del programa «Mi Casa Ya» representa otro desafío significativo. Este programa facilitaba el acceso a la vivienda para miles de familias colombianas mediante subsidios para la cuota inicial y coberturas en la tasa de interés. Su cancelación incrementa las barreras para que los hogares de ingresos bajos y medios adquieran vivienda propia, afectando directamente la demanda en el sector.
Aumento en los costos de materiales y medidas proteccionistas
La implementación de un arancel del 35% a la importación de barras de acero provenientes de países como China, Turquía y Rusia, busca proteger la industria siderúrgica local. No obstante, esta medida ha generado críticas desde el gremio de la construcción, ya que incrementa los costos de los proyectos, especialmente en viviendas de interés social. Este aumento en los costos podría ralentizar el ritmo de construcción y afectar la economía en general, considerando que el sector aporta entre el 6% y 7% del PIB y genera aproximadamente 1,3 millones de empleos directos e indirectos.
Además, se prevé un incremento del 15% en los costos de materiales de construcción para 2025, sumándose al alza del 45% registrada en 2024. Este escenario complica la planificación y ejecución de proyectos de remodelación y construcción, afectando tanto a constructores como a propietarios que buscan mejorar sus viviendas.
Innovación y sostenibilidad en el sector
A pesar de los desafíos, surgen iniciativas que promueven la sostenibilidad y la innovación en la construcción. Empresas como Glasst Innovation Company, liderada por el emprendedor colombiano Juan Camilo Botero, están desarrollando materiales innovadores y ecológicos, como recubrimientos biodegradables y pinturas arquitectónicas removibles. Estos productos no solo contribuyen al cuidado del medio ambiente, sino que también representan oportunidades de crecimiento y diversificación para el sector.
Otra tendencia emergente es el desarrollo de microciudades sostenibles, que buscan ofrecer a sus habitantes la posibilidad de vivir, trabajar y disfrutar de servicios a menos de 15 minutos de distancia. Este modelo urbanístico, que ya se está implementando en países de América Latina, incluyendo Colombia, promueve una infraestructura verde y una mayor calidad de vida para los residentes.
Perspectivas económicas y estructurales
Organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional proyectan un crecimiento moderado del PIB colombiano para 2025, estimado entre 1,5% y 1,6%. Aunque estas cifras indican una recuperación, también reflejan desafíos como la deuda pública, la inflación y la inseguridad. La inversión en infraestructura y construcción es vista como un motor clave para impulsar un crecimiento sostenible y generar empleo, pero requiere de políticas claras y un entorno favorable para su desarrollo.
Sin embargo, el sector enfrenta obstáculos significativos en materia de infraestructura. Los retrasos en proyectos de Asociaciones Público-Privadas (APP) y la reducción en el presupuesto de inversión del Instituto Nacional de Vías (INVÍAS) limitan la ejecución de nuevas obras. Estos factores no solo afectan a las empresas constructoras, sino también al desarrollo económico y la competitividad del país.
Conclusión
El año 2025 se perfila como un periodo de retos y transformaciones para el sector de la construcción en Colombia. La interacción de factores económicos, políticos y sociales exigirá adaptabilidad y resiliencia por parte de los actores involucrados. La promoción de políticas públicas que fomenten la inversión, la innovación en materiales y procesos constructivos, y un enfoque en la sostenibilidad serán fundamentales para navegar este complejo panorama y aprovechar las oportunidades que surjan en el camino.